miércoles, 20 de enero de 2010

Deseos sin nombre.

vivía dentro de mi una angustia y una soledad que al parecer su marcha no llegaria jamás,
hasta que un día tu cuerpo danzó frente a mis ojos, en aquel momento se me inundo de una pasion que ardía
con cualquier roze del aire que provoca tu cuerpo, te deseé de los mas profundo de mi alma, fantasé con un momento
ideal en que nuestros labios se inundaban de fuego, fué irrespetuoso
pero delicado, violento pero apasionado aquel beso, Perfecto en todas sus facetas.
De un fuerte golpe desperte de aquella fantasia, en que nuestro cuerpos se rosaban con armonia
TE anehelo, TE ANEHELO con todas mis fuerzas, debo tenerte, debo poseerte. Necesito perdeme en tus labios y sentir
tu mano rozar, que tu lengua recorra recorridos desconosidos. Nesecito sentir tu aliento abrasador y que nuestras
respiraciones se unan artificialmente agitadas en un unisono. Que nuestros ojos contemplen en un interminable momento
la union de nuestras dos alma. Que nuestros labios sellen aquel tratado de confidencia con un Lícito beso,
aquel beso que acelera la pulsaciones de mi sangre, aquel beso que hurta todos mis suspiros,
aquel beso que tienta mi imprudencia, aquel beso dulce, suave, y ala ves excitante. Mis manos no tienen frenos como para
detener las acaricias tu cuello y desde allí desender hasta tu pecho, sobre tu regazo quiero descanzar y en tus labios
despertar Y lo que primero que quiero contemplar son tus ojos al mirar. Dichosa me encontraria de que aquella ilusion
se transformara en mi dia a dia y que los deseos de aquel ensueños varien en nuestra realidad.



Autor: Katherine Segovia Levin.

Desesperación de mi ser

Si no te vuelvo ver
entraría en la desesperación de mis sentimientos
recordaría esos bellos momentos,
mi corazón latiría a mil por segundo
Pero... de nada sirve me harias mas daño.
No me queda nada mas que hacer
que olvidarte...ja.!
Como si fuera tan fácil.
Si te vas... no olvides que si decides regresar
Habra alguien aqui que te estara esperando
y nunca, pero nunca olvides que TE QUIERO.
Porque... ya eres parte de mi.


Autor: Camila Chiguay Millapinda.

No hace falta el tiempo.

Las Brisas suelo sentir cuando contemplo tú silueta en frente de mi
estusiasmada busco tu mirada que resplandese todo mi corazon
no entiendo la razones que emite mi corazon para acelerarse cuando nuestras miradas se encuentra en un interminable lapso de segundo que se transforma en horas.
Jamás pense en que un ser me atreyera tanto en tan poco tiempo
añoro fuertemente tu presencia cada ves que no tengo mas fuerzas para defenderme de tu ausencia y con siguientes mis delirios dibujan tu
Mirada persiguiendo la mia.
Insistiente son mis rezos por tener contigo ya un pronto tropezar
No me siento complacida de poseer recelos que no habras más encuentros.





Autor: Katherine Segovia Levin.

El cuello morado.

Al verte senti un amor tan grande que nadie entendia,
no queria perderte.
con el paso del tiempo te fui conociendo más.
vi, que dentro de ti ahy una persona muy especial
que por fuera se ve muy fria
eres todos lo que podria pedir,
tu cara, tu pelo, tu olor
me enloquece sobre todo cuandp viste de negro
con tu cuello morado...
si supieras que dentro de mi
una parte de mi corazon late por ti
todo seria distinto
si esto no lo entendies en pocas palabras de diria
"Nothing is right when you're gone..."



Autor: Camila Chiguay Millapinda.

Lo que dejo el Huracan.

Eres una Marca en mi vida, es verdad que te
Adoro con todo lo que es alma pero tambien te guardo lo que es llamado
Rencor por el daño ocasionado por tu negro corazon, aunque tengo la
Certeza que tienes un alma y un corazon limpio como de un colibri azotando sus alas para su primer viaje
Esas ansias de conocer el mundo, es lo que quiero conocer dentro de ti. Pero extenuada me encuentro por dar
ya mi últimos intentos de poder comprender
Lo que verdaderamente piensas.
Oyes los pensamiento que emite tu alma?
Escuchas los gritos de euforia que emite a duras penas tu consiencia?

Jamás pense encontrar, a una persona tan cercana, el acto de amar y de odiar. Como en
Un dia puedes amar y al otro odiar, fué tan delicado y ala ves tan peligroso aquel sentimiento que emitio
alguna ves tu corazón que ahora solo queda el puro Recuerdo de
Lo ocurrido, quizas por aquella razón es porque tienes tanto rencor en tus ojos y tambien en tu pobre y delicado corazon,
anelaste tanto aquel sentimiento, sentiste
tantas emociones que olvidaste el hecho más importante que era protegerlo
i ahora puedes ver las consecuencias de aquella insesatez, espero que, en un dia no muy lejano
aprendas amar incondicionalmente como lo hiciste en el pasado sin embargo quedara aquel recuerdo dulce y amargo,
tendras que convivir con ello ya que
nunca podras olvidarlo. Aquello ya es un hecho.

Seguramente tienes ideas vagas de como reponer el pasado, tendras las ansias y la voluntad de hacerlo pero aquello
ya no tiene remedio los residuos de tu odio se espandieron por todo tu alrededor ahora ya puedes ver las consecuencias
de tú colera
Es seguro que Hoy, presente, sólo quede la cicatrices que aquel desamparo, el agovio de aquello debe extenuar tu calma.
Simplemente te queda agonizar tu último paso que será
Gozar y estar razonablemente feliz para que mi alma, ya undida está, refleje
O emita la feliz que está alguna ves reflejo pero temo que aquella
Vive solo en los recuerdos ya que está ahora se encuentra
Irrevoclamente muerta
Ahora solo queda el consuelo.

Pues Cansada ya me encuentro por dar ya mi ultimo intento
Aunque esto se que solo es un vago recuerdo quiero que
Lamentes y te arrepientas de tu amor que un día fué eterno
Dijiste que duraria pero fue una vil mentira
Es eso inevitable y algo estoy represiva el
Romances ya veo que fue una mentira por que el viento se ah llevado todo lo que fué un dia
Ocasionaste mucha pasion al igual que dolor y por todo aquello
Nació tu esperanza para salvar tu alma, pero aquello que llamaste alguna ves n se formo en una desgracia
para tu corazon, aqella persona no te hara daño aproposito, es más, evitara algun daño pero al final sera
tu propia hija la perdision tu vida.





Autor: Katherine Segovia Levin.