Deja que mi viento entre por tu horizonte
deja que mi miel recorra tus montes
deja que mis ríos besen tus mares
déjame entrar en tú mundo.
Déjame invernar en tus arboles
Tú cielo es lo quiero contemplar y tus frutos saborear.
Deja que tu música me regalen su delicia.
Tus ojos son mi propio yugo de estrellas,
tus labios son los que quiero tocar y así
decender de tu cuello para poder terminar.
miércoles, 12 de mayo de 2010
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