miércoles, 21 de abril de 2010

No puedo creerlo

Como explicar lo que ah sucedido, si cuando lo recuerdo mi corazón se desvanece por la dulzura del recuerdo. Literalmente estaba temblando, el nerviosismo me hacía mas torpe de lo que podía ya ser, y mi corazón en hilo de desconcertado cuando tus manos descendieron y ascendieron una y otra vez produciendo una melodía que fue la gran delicia de mi alma. Aquella melodía me llevaba una y otra ves a tu alma, un viaje sin fin y sin retorno. Tus notas musicales fluían coordinadamente a través de las pequeñas brisas del instrumento, el corazón latía tan fuerte que dolía y ascendió hasta mi garganta lo que me impedía articular palabra alguna, me encontraba muda, me encontraba atónita contemplando tu silueta tan cerca de mi cuerpo. Mi alma, mi corazón y mi razón yacían atónitos, aun no lo podían creer, no pueden creer que tus manos hayan realizado la dulce melodía para que mis oídos puedan saborearlo, no pueden creer que has tocado para mi.




Autor: Katherine Segovia Levin.

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